Ha
llegado el final. Y de una manera muy distinta a como hubiera
esperado. Tras cruzar la línea de meta necesito tirarme en el suelo
porque estoy casi desfallecido. Creo que
los últimos 7km han sido los más duros desde que empecé a correr. Pero lo fácil
hubiera sido retirarse. Sólo sé que me siento física y mentalmente devastado.
Dos horas antes, cuando abandonamos el hotel a las 8:40 am, supe que se habían cumplido las previsiones metereológicas. No conozco las particularidades del maratón, pero hoy me he dado cuenta de lo mucho que el calor puede estropear tu particular día D.
Dos horas antes, cuando abandonamos el hotel a las 8:40 am, supe que se habían cumplido las previsiones metereológicas. No conozco las particularidades del maratón, pero hoy me he dado cuenta de lo mucho que el calor puede estropear tu particular día D.
Comencé
a un ritmo vivo. Desde el km 3 y hasta el 10 fui acompañado por otro corredor
de fuerte musculatura. Por delante y por detrás, N-A-D-I-E. Si bien la Media
Maratón de Albacete se encuentra entre los
primeros puestos del ránking de la RFEA, este año y debido a los
recortes, la participación entre los corredores que corren por debajo de
1:15-1:16 -pues por detrás hay un bloque muy denso- se ha visto muy mermada,
pues hasta 2011 el clasificado en la pos. 40 recibía premio en metálico. Así
pues, sólo los frecuentes puestos de avituallamiento difuminaban el inhóspito
desierto que era Albacete: interminables y solitarias avenidas expuestas a
un sol que pica y genera una sensación térmica de mucho calor -28ºC
aproximadamente-.
Por
atrás nos superan dos corredores y al paso por el km 10 voy en 35:00. No es un
mal paso para conseguir mi marca, pienso entonces. Pero poco después comienzo a notar
algo así como vida extraña dentro de mí. Sí, amigos. Me quedo descolgado porque
el malestar gástrico ralentiza mi ritmo,
pero iluso de mí, albergo la esperanza de que el cuerpo se recomponga
solo. Craso error. Trato de asumir la
situación: en mi cabeza se desdibujan las palmeras y el viento de las dunas
para dejar paso, a trompicones, al estremecedor rugido de la llamada de la
jungla. Por favor, un parque YA. Venga, venga, un descampando en la zona de la
Avenida de Cubas pero… ¡está demasiado desprotegido!. Unos metros más allá veo
algo con forma de árbol; no puedo dar un paso más. Me desvío dando saltos entre la maleza y mientras un espectador lugareño suelta “a-ó-n-d-e- va ese??” -desde aquí, gracias por la discreción-, yo ya me he
adentrado en la espesura en mi afán por perder lastre y reforestar La Mancha.
En
medio minuto estoy de vuelta en la carrera, pero no tengo fuerzas para
reemprender la marcha. Intento seguir a la segunda mujer -que flipa un poco
con mi repentina aparición mariana- pero es imposible, el depósito está vacío y
no tengo para más. La zancada es torpe y
soy un verdadero escorzo humano que se tambalea. Comienza entonces y desde el km
14 un penar que se hace eterno por las calles de esta ciudad de la que puedo
decir, refrendé el famoso “Albacete, caga y vete” (…). Por cierto, me encanta la plasticidad del concepto "parada técnica"; siempre quise usar ese eufemismo (...).
Pero en esta especie de limbo no sólo hay muertos -como yo-, aunque es sintomático, no obstante, que en ese largo vagar solitario sólo me sobrepasaran cuatro vivos. Y es que, según recoge La Verdad de Albacete en su crónica: “El recorrido de más de 21 kilómetros se realizó bajo un calor asfixiante (…) y al menos 500 corredores no lograron superar las exigencias del duro recorrido”. Pese a mi fracaso absoluto y como simple dato, llegué en la pos. 30 de entre más de 2.400 corredores… aunque esto me sigue pareciendo algo extraño.
Pero en esta especie de limbo no sólo hay muertos -como yo-, aunque es sintomático, no obstante, que en ese largo vagar solitario sólo me sobrepasaran cuatro vivos. Y es que, según recoge La Verdad de Albacete en su crónica: “El recorrido de más de 21 kilómetros se realizó bajo un calor asfixiante (…) y al menos 500 corredores no lograron superar las exigencias del duro recorrido”. Pese a mi fracaso absoluto y como simple dato, llegué en la pos. 30 de entre más de 2.400 corredores… aunque esto me sigue pareciendo algo extraño.
Es una
pena, pero este año las medias no han sido lo mío; pensaba que lo podía hacer mejor
-¡…y me quejaba del resultado de la Vig-Bay!-. Plantearse
un objetivo muy concreto en el tiempo y tener que capear una situación así es
frustrante. En otras circunstancias tal vez mi cuerpo hubiera tolerado mejor el
calor o la ingesta intermitente de tanto líquido, pero, además, no fue mi
día. Prefiero rehuir de los lugares comunes, pero lo de ayer fue una derrota de
las duras y estoy muy desilusionado, la verdad.
Desde hoy y en adelante paro de entrenar a este nivel que ya me saturaba desde mediados de abril, pasando de los 6 días habituales en semana que acumulaba desde octubre, a los 5 o 4 en lo que resta hasta primeros de julio. Tampoco haré pista. Estoy muy cansado.
Desde hoy y en adelante paro de entrenar a este nivel que ya me saturaba desde mediados de abril, pasando de los 6 días habituales en semana que acumulaba desde octubre, a los 5 o 4 en lo que resta hasta primeros de julio. Tampoco haré pista. Estoy muy cansado.