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sábado, 28 de abril de 2012

Yo confieso

En el último año he participado en dos carreras que, por el ente que las auxilia, me han provocado cierta zozobra: la a menudo polémica AVT y la magnánima Iglesia Católica, de cuyos planteamientos me hallo, en ciertos aspectos, en las antípodas ideológicas. Podría excusarme si digo que lo hice porque discurrían a escasos metros de mi casa y no mentiría. Pero pese a mis sibilinas especulaciones, en realidad me trataron de forma espléndida. ¿Acaso perseguían rentabilizar de algún modo ese mecenazgo? Me temo que no.

Tengo un amigo que no comulga con nada ni nadie: como veterano y con su licencia nacional en mano, sólo acude a los crosses, pruebas en ruta y pruebas de pista del calendario oficial federado, ya sea como absoluto o veterano, en Madrid o a nivel nacional.  Así, en suma,  ahorra (1) dinero en inscripciones injustamente caras -yo llevo poco más de 100 euros gastados desde octubre-; ahorra (2) en espacio útil donde malmeter las camisetas; y no gasta (3) su tiempo en disquisiciones como la de este post y que a uno le quitan el sueño (léase la ironía).

dedo maldito auto-acusatorio
Otros, movidos por la curiosidad, la necesidad de nuevos aires o el afán competitivo, nos dejamos caer por pruebas bien distintas entre sí, llegando a conocer, en ocasiones, los verdaderos bajos fondos*. Hablo aquí del ánimo de lucro. Porque me parece más o menos pornográfico abanderar una carrera con fines solidarios cuando en realidad la celebración responde a planes de comunicación estratégicos, al marketing y a la RSC de grandes corporaciones. Me refiero, por ejemplo, a los bancos que no entienden de correr pero sí de lanzar: cientos de notas de prensa para vender y capitalizar mediáticamente su excelso compromiso social y o con la salud... pero qué os voy a contar, de todo hay en la viña del señor.

"la pasta es mi pastor, nada me falta"
Así pues, y cuando me preguntaba si era coherente conmigo mismo, pensé en si habría carreras a las que sólo iría por estricta convicción o identidad de razón: ¿la Carrera de la Mujer? (XD); ¿alguna en favor de salvar a la foca monje de la extinción? -Sí, claro; ¿por una desconocida "enfermedad rara"? -Desde luego; ¿por el Orgullo gay? –Claro, también. Y blablabla... pero no nos engañemos: ni apoyamos causas ni esquivamos el dedo de dios ni todo lo contrario: lo hacemos porque nos gusta correr.

¡Olvidémonos de tanto maniqueísmo! Nos gusta tanto que obviamos que, mientras que un 31 de diciembre somos inmensamente felices por unos minutos, unos cuantos señores se frotan las manos con deseo imaginando la interminable ristra de ceros en forma de beneficios que obtendrán por la venta de dorsales, la publicidad o la venta de zapatillas en el próximo ejercicio económico. 

Bueno, basta de hacer amiguitos por hoy (…); creo que ya sé dónde y a qué puertas no puedo ir a pedir trabajo (jajaj). Por cierto, hoy he participado en la III Carrera Buen Pastor -¡ojo! otra iniciativa made in Vallekas para añadir a la lista y c-e-r-o lucrativa). 
Como comentaba en los albores del presente post y pese al diluvio nacional ya anunciado para el puente, me animé a correr una prueba de 5km (en realidad, unos 4.500-4.600m) a modo de “controlado”, aunque uno fuerte, vaya.

Secuencia de llegada a meta

Salida sin prisa pero sin pausa con un grupo numeroso; pasado el km 1 y a la vista de que no había habido una respuesta masiva a la convocatoria -y eso que había sido anunciada en la web de referencia- decido atacar coincidiendo con la zona de repecho del recorrido.  Mi cambio es bastante brusco y me quedo solo. Apenas hay gente en la calle y me pongo como una sopa, pero el gustazo de correr bajo la lluvia no me lo quita hoy nadie.  Tampoco ningún corredor vino desde atrás, por lo que consigo terminar, felizmente descarriado, en primera posición con 14:59.

domingo, 10 de abril de 2011

"En de repente", cuestas

Hoy domingo hemos hecho una parada en la Carrera Popular AVT (10km), que recorre una zona de Moratalaz muy próxima a mi casa y que coincide, parcialmente, con uno de los circuitos en los que suelo rodar y que lleva a La Peineta a través del Carril bici.

Además de la cercanía geográfica, quería correr para ganar en sensaciones y tratar de disfrutar compitiendo entre los puestos de cabeza, que no es algo que me ocurra a menudo, claro. Sin embargo, esta idea no acabó de convencer a mi entrenador, que considera que conviene descansar y ganar chispa de cara a correr a finales de mes la Media de Gijón, algo que, a día de hoy, aún es una incógnita.

Tras el pistoletazo de salida se forma un nutrido grupo de corredores en la cabeza que, pasando el km1, se irá reduciendo a sólo tres corredores. Yo estoy entre ellos, pero hoy las piernas pesan y me lastran y no llego a entender por qué. Ya desde el pricipio me doy cuenta de que Ivan Ramírez, que lleva tirando desde el comienzo, ha venido a ganar y vigila cada uno de nuestros movimientos. Sin apenas darnos cuenta llegamos a la divertida zona del parque. Iván, por su parte, no ceja en su empeño de descolgarse y, muy a mi pesar, me doy cuenta de que alguien viene por detrás. Me digo, entonces, que tiene que ser alguien fuerte, porque nosotros no hemos bajado el pistón. Efectivamente, se trata de un tío con aspecto magrebí (ahá… 3+1=4 ergo ciao podio). Y no mucho más lejos atisbo a un atleta de el Canal. Cuidadito.

Pasado el ecuador de la carrera toca remontar el parque. Y de qué forma. Desconocía la existencia de los dos cuestones que, quién me lo iba a decir, se convertirán hoy en mi tabla de salvación. Sin pensarlo, tiro fuerte y de forma progresiva, dejando a su suerte a mis dos compañeros de viaje -Iván ya está escalando por delante-. No mires hacia atrás, no mires hacia atrás, venga, venga. Trato de eludir pensamientos negativos y acierto a pensar que, si mantengo ese ritmo, conservaré el puesto. Los ánimos de los corredores que van en dirección contraria maquillan mi sufrimiento.

¡Ya está ahí otra vez la zona plana del carril bici! Tiento al morbo y miro hacia atrás: les he sacado unos 60m. Ahora sólo queda aguantar -y sin mirar hacia atrás, que me pongo, si cabe, taquicárdico perdido-. La gente aplaude en zonas muy puntuales y con éstas, ya hemos llegado al polideportivo de Moratalaz. Sólo queda afrontar la cuesta del Arroyo Fontarrón… Socorro. Un compi de las carreras me acompaña en bici en el último tramo y, por fin, llegamos a la última recta de 300 metros de Fuente Carrantona. Ahora sí, me aseguro que nadie me va a arrebatar la segunda posición. Quedo muy contento con el
tiempo aunque poco importa aquí: 34:52 que, me atrevo a decir, por su exigente perfil penaliza en 1 min un registro óptimo en la distancia. Happy-end, por tanto, el de la historia de hoy.



Agradezco a quién haya llegado a leer hasta aquí :) Normalmente no me recreo tanto en la pura carrera, pero me alegra saber que he corrido bien tácticamente y que he arriesgado en un punto complicado de la competición y con éxito. Como todos sabéis, hay días malos, pero en de repente, llega un día bueno y con pequeñas alegrías.


Me gustaría señalar que, a la postre, el podio en categoría absoluta quedaría ocupado por Carlos Jesús Domínguez -de quien observo en internet marcas de enorme calidad- e Iván Ramírez Bator, al que conocí en la media de El Burgo de Osma el pasado verano.

Iván, que es andorrano y especialista en carreras de ultrafondo, participó en los Europeos de Barcelona en 2010 en la prueba de maratón y en breve comenzará su particular aventura del Grand Slam Marathon, que consiste en completar un maratón o una carrera de mayor distancia en cada uno de los siete continentes del planeta y una última en el Polo Norte. Muy sencillo todo. Está dando a conocer su proyecto, especialmente a posibles patrocinadores, a través de su blog. Hasta ahora muy pocos corredores en el mundo han completado este reto.

Por mi parte, tendré tres semanas de relativa calma en cuanto a competiciones. Toca relajarse un poco. Pero sólo un poco ;)


Clasificaciones AQUÍ
Vídeo de llegada, en el que lo mejor, sin duda, es una señora de rosa que se vuelve loca en solitario y salta sin parar cuando estoy llegando a meta. ¡Cómo son las madres...!